Noviembre 9, 2005. El aire era caliente y yo estaba a 2600 metros de altura en los Andes. Llegué a Quito para comenzar una experiencia que me habrìa “revolucionado” la vida. No exagero al utilizar este término, porque nunca pensé que en el Ecuador y en particular en Ibarra, habrìa vivido los momentos más bellos e importantes de mi existencia. Viajè a Ecuador para empezar un año de servicio civil internacional como casco blanco en nombre de la ONG FOCSIV - Voluntarios en el mundo, y en un año, ustedes comprenderán, que pasan asì muchas cosas que a veces la memoria se centra sólo en algunos momentos, importantes o no, pero que aùn se quedan inolvidablemente en mi alma.
No habíamos ni siquiera un espacio, pero desde nada, gracias tambien al alcalde de Ibarra de aquellos años, yo y otros tres voluntarios italianos logramos encontrar a un lugar para iniciar el proyecto “La Casa de la Juventud”, un Centro social de educaciòn en el que se realizaron varios cursos de capacitación y educación para los niños de la ciudad de Ibarra y de toda la Provincia de Imbabura. Hay que decir que esta experiencia no habìa sido la misma sin la ayuda y cooperación de mi jefe de proyecto local, Kleber Estrella, y de los amigos voluntarios que han compartido conmigo esta maravillosa experiencia.
El descontento social y la falta de infraestructura nos han dado la fuerza para comenzar un viaje de descubrimiento y crecimiento personal desarrollado en conjunto con los niños locales y por los mismos continuò todavía. Porque no es mi intención hablar de lo que se ha hecho por mí y por los otros voluntarios entre 2005 y 2006, años de cambio político y, por último, me gustaría añadir, de estabilidad socio-económica después de la elección del actual Presidente de Ecuador. Mi objetivo es informar a todos que la “Casa de la Juventud” todavía existe y tiene, a diferencia de los primeros años, unos 60 miembros. Después que FOCSIV enviò a otros voluntarios a Ibarra por otro año consecutivo para vivir la experiencia de servicio civil internacional, los jovenes ibarreños fueron capaces de llevar a cabo y seguir adelante con el proyecto “Casa de la Juventud” desarrollandolo en manera concreta, real y cada vez más emocionante e innovadora! Las actividades desarrolladas varìan desde clases de teatro, pintura, fotografìa, clases de danza folclórica hasta la educación en el respeto de la diversidad étnica y cultural de los pueblos que viven en los Andes y en toda la costa de Ecuador. Se hicieron actividades educativas en temas de sexualidad, a considerar el problema de la mujeres madres aùn vivo, clases sobre los derechos de los niños y de la niñez hasta la realización de excursiones en los pueblos de los alrededores de la ciudad de Ibarra como momento para compartir y como momento de fiesta para los que todavía no tienen los medios para desplazarse y llegar al Centro juvenil. La Casa de la Juventud, en definitiva, es ahora un lugar donde compartir momentos de alegría y reflexiones, porquè reúne a los jóvenes durante las discusiones que siguen el cine-forum organizado en el Centro, tanto por sus participación en el “Taller de verano”, los campamentos de verano que desde el año 2005 siguen registrando más y más participantes.
No esperaba tanto .. y no porque no creía en lo que nosotros voluntarios construimos, sino porque no imaginaba que algo tan pequeño podía desarrollar un centro educativo tan grande y bien estructurado como lo es ahora la “Casa de la Juventud”. Imagineran que a mi regreso a Ibarra en septiembre de 2011, tras cinco años de ausencia dolorosa y continuo deseo de volver a ver a los amigos de Ibarra, la emoción fue tan grande, así como una sorpresa descubrir que los educadores nuevos de hoy son los chicos que por primeros comenzaron a asistir al centro desde su nacmiento. Esta perseverancia y habilidad, esta alegría de actuar en unión dieron a luz a uno de los mejores centros educativos para niños conocido en todo el Imbabura. Años más tarde, el proyecto “Casa de la Juventud”, dirigido y promovido sin descanso por Kleber Estrella, se ha convertido en una institución por los jóvenes de Ibarra que siempre han creído en su “compañero”. Así que gracias Kleber por haber siempre apoyado tambien nosotros voluntarios italianos que aún te recuerdan y admiran por su ferviente y constante compromiso social. Y por fin, gracias al Cervicio Civil internacional y a la experiencia inolvidable que vivì y para todas las futuras que le daras a otros jóvenes que, como nosotros, están ansiosos por descubrir el mundo en su compleja sencillez.
Francesca Sibilla





